Llevo años corriendo BMX y llevo años construyendo producto, y durante mucho tiempo los traté como dos vidas separadas, una para el cuerpo y otra para la cabeza, como si entrenar una curva y diseñar un feature no tuvieran nada que decirse.
Este sitio nace de dejar de creer eso.
Lo que aprendo en la pista —que el problema casi nunca está donde lo estás mirando, que el equipo invisible es el que gana las carreras, que las décimas se ganan en la entrada y no en el salto— es lo mismo que aprendo construyendo, solo que con otra ropa. Por eso no voy a separar las dos pistas: las voy a correr como una sola.
Y el 234 es el número con el que corro, el ancla, lo que me recuerda que es la misma persona la que aprieta el manubrio y la que cierra el sprint.
¿Tú también llevas dos vidas que en realidad son una, y te cuesta dejar que se hablen?